Como Dar Antibiotico Para Bebe Que Vomita?

Como Dar Antibiotico Para Bebe Que Vomita?

En plena época de gripes, resfriados y virus varios que los niños cogen día si día no, muchos padres se encuentran con la difícil tarea de administrar los medicamentos a los pequeños.

La mayoría de los niños pone problemas a la hora de tomar la medicación, incluso en muchos casos, terminan por vomitarla.

Y esto supone un dilema para los preocupados padres, que no saben qué hacer ante esta situación.

No es lo mismo que le hayas administrado un antiinflamatorio, que un antipirético, que un antibiótico, por ejemplo.

Por lo que en caso de que el fármaco sea para tratar alguna enfermedad o patología no común, es importante que te informes con el pediatra para estar segura.

En el caso de que el niño vomite un medicamento de los mencionados como uso común, existen unas pautas en relación al tiempo para saber qué hacer a continuación.

Uno de los puntos más importantes que debes conocer, es que la mayoría de los medicamentos que se suelen administrar a los niños, son eficaces en muchas y diferentes dosis.

Además, nunca se suele utilizar la cantidad máxima recomendada para cada rango de edad o de peso.

Lo que quiere decir, que aunque el niño vomite después de haber tomado el medicamento, es posible que su organismo haya absorbido la cantidad suficiente para que esta pueda ser efectiva.

¿Hay que repetir la dosis si el niño la vomita?

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Lo que indican los pediatras en el caso de que el niño vomite la medicación, es que, en función del tiempo que haya pasado desde que lo ha tomado hasta que lo vomita, se tendrá que actuar de una manera o de otra. Esto es porque, el organismo tarda un tiempo mínimo en absorber los componentes del medicamento.

  • El niño vomita nada más tomar la medicina. Si han pasado menos de 15 minutos desde que el niño ha tomado la medicina, su organismo no habrá llegado a absorber nada. Por lo tanto, tendrás que volver a darle la misma cantidad del medicamento.
  • Si el pequeño vomita la medicina entre 15 o 30 minutos después. En este caso, el organismo ha podido absorber una cantidad de la medicación, lo que puede ser suficiente para que esta sea efectiva. Podrías darle la medicina para asegurarte de que haga un efecto completo, pero en este caso, la cantidad sería la mitad.
  • En el caso de que el niño vomite pasados entre 30 y 60 minutos. El organismo ya ha tenido tiempo suficiente para absorber casi con totalidad, los componentes del medicamento. Por lo tanto, en esta ocasión NO tendrías que volver a darle la medicina a tu hijo. No obstante, si al recoger el vómito ves que aparece el color del medicamento, lo que puedes hacer es adelantar la siguiente toma. Si la siguiente le toca a las 8 horas, podrías adelantarla a las 4 o 6 horas.
  • Si el niño vomita después de una hora. El medicamento habrá sido asimilado por completo, por lo que en este caso cumplirá completamente con su efectividad y no será necesario repetir la dosis.

Trucos para evitar que los niños vomiten la medicación

Como Dar Antibiotico Para Bebe Que Vomita?

Para poder evitar que el niño vomite la medicina, es necesario conocer la causa. Hay pequeños que nada más ver la medicación vomitan, otros no soportan el sabor, si tienen tos puede aparecer el vomito ante un ataque de esta, etc. Averigua primero cuál es el motivo por el que tu hijo vomita la medicina:

  • Si vomita por el sabor del medicamento, puedes mezclarlo con un poco de zumo de frutas o con yogur. Procura que no sea demasiada cantidad en el caso de que sea algún líquido.
  • Si tiene tos, antes de darle la medicina realiza un lavado nasal y procura que tome bastante agua. Espera que pase el ataque de tos y que el niño pueda respirar correctamente.
  • Si le das la medicina con jeringa, procura colocar la punta en un lateral de la boca. De esta forma, el medicamento no irá a parar a la garganta directamente, evitando que el niño sienta arcadas y aparezca el vómito.

Cómo darle medicamentos a bebés y niños pequeños – Pampers

Como Dar Antibiotico Para Bebe Que Vomita?

¿Cuál es el secreto para hacer que tu hijo tome un medicamento que le ha receta el médico? El niño puede detectar tu duda y puede que se resista, no importa lo que hagas, a menos que sinceramente creas que lo que hacés es lo mejor. Mostrate segura y determinada para inspirar en tu hijo confianza y seguridad.

Consejos para lograr que tu hijo tome un medicamento

  • Evitá los ahogos. Para ello, asegurate de que tu hijo esté al menos en un ángulo de 45 grados cuando tome su medicamento y, preferentemente, si es un niño mayor, que esté de pie o sentado.
  • Dale los medicamentos líquidos por el costado de la boca. Si va directamente al centro del paladar del niño, le provocará arcadas. Colocá las pastillas en la parte de atrás de la lengua o las escupirá.
  • Disfrazá el mal gusto de un medicamento cuando sea posible. Los alimentos preferidos para disfrazarlos son la salsa de manzana, el yogur, el flan y la mermelada. Para los casos más resistentes, probá con helado o jarabe de chocolate. Si vas a mezclar líquidos como jugo, usá cantidades pequeñas.
  • Usá una cuchara medidora. Es más precisa que un cubierto común. Mejor aún, usá una cuchara plástica para medicamentos con marcas de dosificación.
  • Los medicamentos no son “golosinas“, así que no te refieras a ellos como tal al hablar con niños pequeños o mayores. Estás estableciendo una confusión potencialmente peligrosa. Siempre es mejor decirle lo que es.
  • Siempre supervisá a tu hijo, si todavía no es adolescente, a la hora de tomar el medicamento.
  • Olvidate de negociar o sobornar. Las apuestas irán en aumento. Además, transmitirás el mensaje de que tomar un medicamento es algo negociable, cuando en realidad no lo es. Dale a tu hijo alguna opción en la situación, como en qué taza quiere tomar la leche después o en qué habitación prefiere tomar el medicamento, pero nada más.
  • El castigo no funcionará cuando un niño se niega a tomar el medicamento. La mayoría de los medicamentos saben mal y todos estamos programados para evitar sabores amargos, ya que generalmente son venenos en la naturaleza. Insistí y seguí adelante. Y cuando haya cumplido la misión, no te olvides de darle un GRAN abrazo y felicitarlo por el buen trabajo que realizaron los dos.

Según la edad

Te damos algunas estrategias y técnicas específicas según la edad de tu hijo.

Bebés pequeños

  • Sostené a tu bebé en un ángulo de 45 grados, con las manos hacia abajo y sosteniendo la cabeza.
  • Con una jeringa plástica sin la aguja, un gotero o una tetina, goteá el medicamento en la parte posterior de la lengua, cerca de los costados. Evitá vaciar el gotero en la parte interna de las mejillas, porque seguramente tu bebé lo escupirá en la primera oportunidad que tenga. Además, evitá echarle el medicamento en forma de chorro por la garganta, ya que se puede ahogar.
  • Dale un trago de leche o jugo.

Niños pequeños y en edad preescolar

Podés reducir el mal sabor de algunos medicamentos líquidos de muchas maneras.

  • Enfriá el medicamento o hacé que tu hijo chupe un helado o hielo picado antes de tomar el medicamento. Las temperaturas frías adormecen las papilas gustativas. Después dale de beber un trago de su bebida fría preferida.
  • Mezclá el medicamento con un alimento de sabor fuerte, como un postre de chocolate. Asegurate de que tu hijo se coma todo el alimento mezclado. También podés diluir el medicamento en un líquido de sabor fuerte, como jugo de manzana, siempre que lo beba todo.

Como último recurso, podrías sostener a tu hijo y darle el medicamento. Si hay otro adulto disponible, puede abrazar al niño, sostenerle los brazos hacia abajo y colocarle la cabeza en un ángulo de 45 grados. Es desalentador para el niño, pero felicitalo después por tomar su medicamento. Decile que la próxima vez, tendrá la opción de tomar el medicamento él solo.

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Sugerencias para administrar medicamentos a los niños

Muchos padres primerizos (y también algunos con experiencia) no tienen muy claro cómo administrar los medicamentos a sus bebés o niños pequeños. El secreto es estar convencidos de que el niño necesita el medicamento. Un niño puede percibir cualquier duda que tengas, lo cual hará que se resista a tomar el medicamento, sin importar lo que hagas.

Tu única solución es que creas firmemente que estás haciendo lo mejor. Ten confianza y determinación. Si no tienes el convencimiento de que el pequeño necesita el medicamento, habla primero con tu pediatra, en lugar de tratar de administrárselo sin estar totalmente segura.

Si el niño odia tomar medicamentos y el pediatra considera que es fundamental que se lo administres, analiza la situación con tu pediatra. Pregunta por otros medicamentos, cuya dosis sea menor, que puedan ser ingeridos con menor frecuencia y que tengan un mejor sabor.

También puede ayudarte probar con una forma diferente, ya que algunos niños toleran más una tableta molida revuelta con la comida que un jarabe con un gusto extraño.

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Sugerencias generales para que tu niño trague el medicamento

  • Asegúrate de que el niño esté de pie o sentado en un ángulo de 45 grados al momento de tomar el medicamento. Esto reduce el riesgo de que se asfixie.
  • Si el medicamento es líquido, dáselo por un costado de la boca, cerca del centro de la lengua. Si el líquido va directamente al centro del paladar, el niño se atragantará. Pon las tabletas en la parte posterior de la lengua.
  • Cuando sea posible, disfraza el mal sabor de un medicamento. La mejor forma es mezclarlo con algunos de sus alimentos favoritos, como puré de manzana, yogur, flan, mermelada, helado o crema de chocolate.
  • Es posible que mezclar el medicamento con algún líquido no sea una buena idea, ya que una parte importante del medicamento quedará adherida a la taza, el vaso o el biberón. Si decides darle el medicamento con un líquido, utiliza una pequeña cantidad y asegúrate de que el niño lo ingiera por completo.
  • Si vas a usar una cuchara, elige una con medida, ya que es más precisa que una común y corriente. Mejor aún, utiliza una cuchara plástica dosificada para administrar medicamentos.
  • Nunca te refieras al medicamento como si fuera un caramelo. Esto puede provocar una confusión potencialmente peligrosa. Simplemente dile lo que es.
  • Bajo ningún concepto permitas que un niño tome sus medicamentos sin supervisión.
  • No negocies ni sobornes, o de lo contrario tendrá que pagar cada vez un “precio” mayor. Además, al hacerlo le das a entender que tomar medicamentos es una actividad negociable lo cual no es así. Cuando llegue el momento, puedes darle algo a elegir, por ejemplo, el recipiente del cual va a beber o la habitación donde lo va a tomar, pero nunca le des a entender que existe otra opción a cambio de la cual se tome su medicamento.
  • Si el niño no quiere tomarlo, no lo castigues. La mayoría de los medicamentos no tiene buen sabor y todos estamos programados para evitar los gustos amargos, que suelen ser venenosos cuando se encuentran en la naturaleza. Simplemente insiste y sigue adelante.
  • Una vez cumplida la misión, no olvides darle un GRAN abrazo y las felicitaciones correspondientes por haber hecho un buen trabajo, ¡para ambos!

Las siguientes son algunas estrategias y técnicas específicas, acordes a la edad de tu hijo

Bebés

Sostén al niño en un ángulo de 45 grados, con las manos hacia abajo y sujétale la cabeza.

Utiliza una jeringa plástica, un cuentagotas o la tetina de un biberón y deja caer las gotas del medicamento en la parte posterior de la lengua cerca de los costados.

Evita vaciar el cuentagotas en la parte interna de las mejillas, porque seguramente tu bebé lo escupirá en cuanto pueda. Además evita vaciar el medicamento directamente en su garganta, porque el bebé podría atragantarse. Dale un poco de leche o zumo.

Niños pequeños y en edad pre-escolar

Puedes reducir de muchas maneras el mal sabor de un medicamento.

  • Enfría la medicina y después haz que el niño chupe un polo de helado o trocitos de hielo antes de que tome el medicamento. Luego, dale algún líquido frío que le guste para que pase el mal sabor. Las bajas temperaturas alteran el sentido del gusto.
  • Mezcla el medicamento con algún alimento de sabor fuerte, por ejemplo, natillas de chocolate. Asegúrate de que el niño se coma toda la mezcla de alimento y medicamento.
  • También puedes diluir el medicamento en algún líquido de sabor fuerte como zumo de manzana, por ejemplo, siempre y cuando el niño se lo tome todo.

Los niños entre 1 y 4 años son los que con mayor seguridad rechazarán una y otra vez el medicamento. Esto se debe a que los niños de esta edad tienen ideas muy claras respecto de lo que comen y beben y suelen ser muy cautelosos, incluso con aquellos alimentos que a nuestro juicio tienen un buen sabor.

Una forma de disminuir una gran resistencia, es escuchar lo que el niño tiene que decir respecto a la ingesta del medicamento antes de que intentes administrárselo.

Si no cambia de opinión acerca de la importancia de tomar el medicamento mientras lo escuchas, te sorprenderás de la cooperación que finalmente conseguirás del niño.

En seguida, elogia al niño por haber tomado el medicamento, pero hazle saber que si la próxima vez se niega a tomarlo, tendrás que volver a sostenerlo. Hazle elegir entre tomar el medicamento por sí solo o sostenido por alguien.

Niños en edad escolar

Los niños de esta edad pueden comprender por qué es necesario que tomen un medicamento y se sentirán más tranquilos al momento de hacerlo. Pueden incluso tomarlo por sí solos mientras un adulto los vigila.

Si a tu niño no le agrada la idea de tomar medicamentos, utiliza un sistema de recompensa con estrellitas y prémialo por tomar una sola dosis o la del día.

Si los líquidos con mal sabor y los masticables son el problema, analiza si el niño está listo para tragar píldoras. Los niños pueden aprender a tragar píldoras a los 5 años, aunque les será más fácil hacerlo cuando estén en primaria y tengan unos 7 u 8 años.

Para enseñarle, haz que el niño trague una pequeña cantidad de algún alimento blando sin masticarlo. Poco a poco, intenta darle alimentos pequeños más duros que se disuelvan rápidamente en la boca en caso de que se le atasquen, por ejemplo, chocolate o pedacitos de hielo.

Cuando sea hora de tomar el medicamento, intenta darle píldoras pequeñas enteras o parte las grandes por la mitad o en cuatro.

* Artículo realizado por las Dras. Suzanne Dixon y Angela Rosas.

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Efectos secundarios de los antibióticos en los niños: lo que todo padre debería saber

Los investigadores de los CDC, usando los datos nacionales sobre las visitas a la sala de emergencias entre 2011 y 2015 estimaron que 69,464 visitas anuales a las emergencias fueron de niños menores de 19 años que experimentaban “eventos adversos” relacionados con los antibióticos.

La gran mayoría de estos eventos, el 86.1%, involucró algún tipo de reacción alérgica.

Fleming-Dutra señala que hubo un amplio espectro de lo que podría constituir una reacción alérgica, desde la anafilaxia, la condición grave y potencialmente mortal que a menudo se presenta en el caso de alergias al cacahuate (o maní) o las picaduras de abejas, a erupciones leves y problemas gastrointestinales. El 77% de todos los problemas reportados en el estudio se consideraron “eventos alérgicos leves”.

Los efectos secundarios de los antibióticos que no se debieron a reacciones alérgicas fueron, por lo general, diarrea y dermatitis del pañal en niños pequeños y problemas gastrointestinales, como náuseas, vómito, diarrea y dolor abdominal en niños mayores. Los dolores de cabeza y las infecciones por levaduras fueron reacciones menos comunes, y ciertos antibióticos produjeron efectos secundarios raros como sensibilidad a la luz.

Los investigadores observaron que la mayoría de los eventos adversos se presentaron entre los niños menores de 2 años, 1 de cada 400 niños de 2 años o menos visita la sala de emergencias cada año con una reacción a los antibióticos. Cuanto mayor edad tengan los niños, menor es la probabilidad de que tengan una reacción negativa a los antibióticos.

El pediatra Mark Sawyer, MD, miembro del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Asociación Estadounidense de Pediatría, que no participó en el estudio, dice que no es sorprendente que se presentaran más eventos adversos en los niños más pequeños.

Los niños más pequeños, señala Sawyer, son más propensos a las infecciones y, por lo tanto, es más probable que se les receten antibióticos. También son más propensos a experimentar reacciones alérgicas. Y los nuevos padres pueden tender a ponerse ansiosos y llevar a los niños más pequeños a la sala de emergencia aunque, solo presenten síntomas leves, agrega Sawyer.

El número de eventos adversos relacionados con los antibióticos es probablemente mucho más alto que los números que se presentaron en el estudio, señalan los investigadores.

Los padres suelen llevar a sus hijos al pediatra, en lugar de a la sala de emergencias, o pueden no buscar tratamiento en absoluto cuando los síntomas son menores.

El estudio solo tomó en cuenta las reacciones adversas a los antibióticos que resultaron en una visita a la sala de emergencias.

Fleming-Dutra dice que, en última instancia, las decisiones sobre qué medicamento le recetan a tu hijo, o si le recetan medicamentos, debe tomarlas tu pediatra. Pero este estudio puede ser un buen “motivo de conversación entre padres y médicos”, dice, lo que se tradujo en “una discusión más informada sobre los posibles riesgos y beneficios de los antibióticos”.

¿Qué hacer si el niño vomita el medicamento?

  • “Doctor, ya estuvimos en Urgencias esta mañana y nos dijeron que tenía bronquitis, el problema es que al darle el corticoide lo ha vomitado y no sabemos si se lo tenemos que volver a dar”.
  • En estos días, con las urgencias plagadas de niños con bronquitis, bronquiolitis, laringitis, … y no sé cuántas más ___itis, hay que sumarle la de las familias que reconsultan porque el niño ha vomitado la medicación.
  • Intentaré aclarar el tema.
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En primer lugar decir que la gran mayoría de los medicamentos que solemos utilizar (antibióticos, antitérmicos, corticoides, ….) tienen un amplio rango terapéutico, es decir, que son eficaces a diferentes dosis y casi nunca utilizamos las dosis máximas. En general, si un niño ha vomitado un medicamento se le puede volver a dar sin ningún riesgo.

De todas maneras, los pediatras,  lo que recomendamos habitualmente es lo siguiente: en función de cuánto tiempo haya pasado desde que lo tomó hasta que presentó el vómito asumimos que se ha absorbido nada, parcialmente o todo el medicamento.

Más claro:

  • Si el vómito ha sido inmediatamente tras tomar la medicina o han pasado menos de 15 minutos (en estos casos si el medicamento es de color se suele ver incluso en el vómito) podemos volver a repetir la dosis completa.
  • Si han pasado entre 15-30 minutos, asumimos que parte del medicamento se ha absorbido y podemos volver a repetir la mitad de la dosis.
  • Si han pasado entre 30-60 minutos o más, asumimos que el medicamento se ha absorbido prácticamente por completo y NO repetiremos la dosis. Si al recoger el vómito observamos que el vómito está parcialmente teñido del medicamento, lo que sí podemos hacer es, adelantar la siguiente dosis. Por ejemplo si la próxima dosis le tocaba a las 8 horas se podrá adelantar a las 4-6 horas.

Por otro lado debemos intentar averiguar la causa del vómito:

  • Si vomita porque no le gusta el sabor o la textura de la medicina, deberemos preguntarle al pediatra si existen otras alternativas de sabores o, incluso otras vías, por ejemplo, la rectal. Aunque los pediatras intentamos utilizar cada vez menos esta vía, en algunos niños, es la única que nos queda “porque es enseñarle y bote de apiretal y ya está vomitando”. A veces funciona, también, mezclar el medicamento con algo de comida (leche, zumo, …). Esto se puede hacer con la gran mayoría de medicamentos de uso pediátrico.
  • Si vomita porque precisamente esa era el motivo de llevarlo al médico y parece que está empezando con una gastroenteritis, en este caso, quizás nos debamos plantear desde el principio la vía rectal.
  • Si vomita porque tiene mucha tos, “lo echa todo con los golpes de tos”: en este caso debemos intentar crear las condiciones óptimas para que no ocurra. Es decir, hacer los lavados nasales previos a la toma del medicamento y nunca tras la toma del mismo. A veces en estos casos, y aunque la tos suele ser un mecanismo de defensa, podemos asociar un medicamento antitusivo.

Si consideras útil esta información, compártela.

¿Qué hacer si mi hijo vomita la medicación?

Buenos días,

Todos tenemos preferencias por un sabor determinado o por un color, determiados olores, y algunas texturas hacen que aceptemos mejor o peor ciertos alimentos o líquidos, y cuando hablamos de medicamentos, la cosa se pone serie, y más aún cuando son los pequeños de la casa los que tienen que medicarse.

Una duda frecuente que nos realizáis a los Farmacéuticos y Farmacéuticas es: «Mi hijo ha vomitado la medicación, ¿qué debo hacer?», a lo que antes de responderos, continuáis con más preguntas como: «No ha pasado mucho tiempo, ¿le tengo que volver a dar el medicamento?», «¿le tengo que dar la misma dosis o menos?.

O a veces, entre el fragor de la «lucha» por darle la dosis que le corresponde del medicamento, el forcejeo y estrés que supone ;), más el «susto» posterior del vómito con la consiguiente limpieza de todas y cada una de las gotitas expulsadas por nuestro retoño hace que no reparemos en nada, por lo que a veces, ni os acordáis de cuánto tiempo ha llegado a pasar desde la administración del medicamento y el vómito.

Pero, tranquilidad, porque todo o casi todo tienen solución ;). Y en estos casos, cuando nuestro hijo o nuestra hija vomita la medicación que le acabamos de administrar, también hay solución, o mejor dicho, yo diría un «protocolo» de actuación ;).

Lo primero de todo es mantener la calma. Y digo esto, porque el primero que se asusta y el que más estrés sufre ante un acontecimiento como es el vómito, es el propio niño. Por eso, nosotros como adultos, debemos matener la calma, tratar de calamarle a él o ella y a continuación actuar.

Y antes de seguir, debe quedar clara una cosa. Cuando hablamos de vómito, no debemos confundirlo con escupir el medicamento. Hay niños que simplemente por el rechazo lo escupen parcialmente, mientras que cuando hablamos de vómito, éste es inconfundible por la cantidad expulsada.

¿Tengo que volver a darle el medicamento si mi hijo vomita?

Si le acabamos de dar una dosis del medicamento que le ha recetado el pediatra, y en la franja siguiente entre los cinco y diez minutos posteriores a su administración nuestro hijo o hija vomita, por norma general se entiende que al medicamento no le ha dado tiempo a absorberse y que debemos volver a administrar la misma dosis. Esto es, porque en la mayoría de medicamentos, el tiempo de absorción, suele transcurrir a partir de los 10 minutos de administración y hasta una hora posterior a ésta. Además el rango de seguridad en la dosis con el que se «juega» es amplio y normalmente no se pautan las dosis máximas de administración, por lo que aunque nuestro hijo/a absorba parte del medicamento administrado, si le volvemos a dar la misma dosis, no hay riesgo de intoxicación. Pero ¡ojo!, la misma dosis, no queramos darle más por si vuelve a vomitar.

  • Como establecer un tiempo para cada medicamento, aquí ahora es imposible, porque no acabaríamos nunca, lo que siempre debéis hacer cuando vuestro hijo o hija vomita tras la administración de un fármaco, y como regla general es:
  • – Mirar el reloj, y observar el tiempo transcurrido entre la administración de éste y el vómito.
  • Si han transcurrido menos de diez minutos desde la administraicón y el vómito, volvemos a administrarle la misma dosis.

Si el vómito se produce transcurrido más de 60 minutos tras la administración. NO volvemos a administrarlo, porque se entiende que la absorción del medicamento ya se ha realizado. Y para evitar uns sobredosis, ya esperaremos hasta la siguiente toma, donde le daremos, la dosis pautada, ni más (por querer compensar) ni menos.

No estoy seguro/a de cuanto tiempo ha transcurrido entre la toma del medicamento y el vómito, ¿qué hago?

Si se da esta situación, y dependiendo del medicamento a administrar, lo más sensato es no administrar nada más y esperar a la siguiente toma. Pero repito, que dependerá del tratamiento.

No es lo mismo un tratamiento antibiótico, que la administración de un analgésico.

Para estos casos y como los Farmacéuticos estamos a vuestra disposición las 24h del día, podéis consultarnos para cada fármaco en concreto.

¿Qué puedo hacer para que mi hijo no vomite la medicación?

Y si tu hijo/a es de los que por «sistema» siempre vomita la medicación, porque ya con sólo ver el envase del jarabe se le «desecompone» la cara, entonces puedes:

Tratar de mezclar con alimentos que le gusten (aunque no siempre sea lo recomendado) el medicamento en cuestión. Esto lo podemos hacer administrándolo con una cantidad suficente de alimento.

Si bien es cierto, que según la absorción del fármaco en cuestión en ocasiones los alimentos pueden interferir en ésta, a veces es mejor esto a nada.

Aunque siempre debemos procurar cumplir con las recomendaciones de administración, tanto para los medicamentos que deben administrarse tras las comidas, como los que se deben administrar antes.

No preparar los medicamentos en su presencia. Por lo que os acabo de comentar, porque hay niños y niñas, a los que sólo ver el envase ya les produce un absoluto rechazo.

  1. Por último, si el vómito es reiterado y/o producido por otros motivos distintos a la administraicón de la medicación, entonces sí o sí, debemos acudir al pediatra, para valorar otras vías de administración.
  2. Y por supuesto, como siempre, acudir siempre a resolver vuestras dudas a los profesionales sanitarios, en este caso a vuestro Farmacéutico/a o pediatra.
  3. Feliz día!
  4. Beatriz

Vómitos

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Hay muchas cosas que pueden hacer que un niño vomite, como algunas enfermedades, el mareo causado por el movimiento, el estrés y otros problemas. De todos modos, en la mayoría de los casos, los vómitos en los niños están causados por una gastroenteritis, una infección del tubo digestivo.

La gastroenteritis, a menudo llamada “gripe estomacal” o “gripe intestinal”, suele estar causada por virus con los que entramos en contacto todos los días. Aparte de los vómitos, la gastroenteritis también puede causar náuseas, dolor abdominal y diarrea.

Las gastroenteritis no suelen durar mucho tiempo y son más molestas que peligrosas. Pero los niños (sobre todo los bebés) que no toman una cantidad suficiente de líquidos y que también tienen diarrea, se pueden deshidratar. Esto implica que sus cuerpos pierdan agua y nutrientes, lo que podría conducir a otras enfermedades.

Es importante mantener la calma; los vómitos asustan a los niños pequeños (y a sus padres) y son agotadores para cualquier niño, independientemente de su edad. Para que su hijo se recupere rápidamente, es fundamental que lo tranquilice y que impida que se deshidrate.

La mejor manera de prevenir la deshidratación o de tratar cualquier pérdida de líquidos de carácter leve consiste en dar a los niños los líquidos adecuados en los momentos adecuados (lo que recibe el nombre de “rehidratación oral”).

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¿Qué es la rehidratación oral?

Cuando se pierden líquidos debido a los vómitos y/o a la diarrea, es importante compensar esas pérdidas lo antes posible. La clave está en beber pequeñas cantidades de líquido a menudo para compensar el agua y los nutrientes que se han perdido.

Los mejores líquidos a administrar son las soluciones de rehidratación oral, también conocidas como soluciones orales de electrolitos. Estas soluciones tienen el equilibrio adecuado de líquidos y minerales para sustituir a los que se han perdido a través de los vómitos y para ayudar a los niños a mantenerse hidratados.

La mayoría de las soluciones de rehidratación oral se pueden comprar en supermercados, droguerías o farmacias. Si cree que su hijo corre el riesgo de deshidratarse, llame a su médico. Tal vez le dé instrucciones específicas sobre la rehidratación oral y consejos sobre cuál es la solución de rehidratación más adecuada para su hijo.

Un aviso importante: los medicamentos de venta sin receta médica para tratar las náuseas, los vómitos y la diarrea no son recomendables para bebés ni para niños. En algunas situaciones, los médicos pueden recomendar medicamentos para las náuseas o los vómitos, pero solo se pueden usar cuando van acompañados de receta médica.

Consejos para la rehidratación: Bebés (desde el nacimiento hasta los 12 meses de edad)

  • No dé agua corriente a un bebé, a menos que el médico se lo indique y especifique la cantidad. El agua corriente puede alterar el equilibro de nutrientes de la sangre de su bebé.
  • Si su bebé tiene menos de dos meses de edad y vomita (no se limita a regurgitar, sino que vomita lo que parece ser una comida entera) en TODAS las tomas, llame a su médico de inmediato.

En bebés amamantados

  • Si su bebé se alimenta exclusivamente de leche materna y vomita (no se limita a regurgitar, sino que vomita lo que parece ser una comida entera) más de una vez, dele de mamar durante períodos más breves (de 5 a 10 minutos por toma) cada dos horas. A medida que su bebé lo vaya tolerando, vaya aumentando la duración de la toma. Si su bebé continúa vomitando a pesar de haber aplicado estos cambios, explíqueselo a su médico. Cuando su hijo lleve unas 8 horas sin vomitar, podrá volver a amamantarlo con normalidad.

En bebés que se alimentan de leche de fórmula

  • Ofrézcale cantidades pequeñas pero frecuentes (de unas 2 cucharaditas de té o 10 mililitros) de una solución de rehidratación oral sin sabor cada 15 a 20 minutos, sea con una cucharadita o una jeringuilla. Consulte al médico para saber cuál es el tipo de solución de rehidratación oral mejor para su hijo.
  • A los bebés que superan los 6 meses de edad puede no gustarles una solución oral de rehidratación sin sabor. Puede comprar soluciones saborizadas (solo para bebés mayores de seis meses de edad) o puede añadir ½ cucharadita de té (unos 3 mililitros) de jugo de frutas en cada toma de solución de rehidratación oral.
  • Si su bebé consigue retener la solución de rehidratación oral durante más que un par de horas sin vomitar, vaya aumentando la cantidad solución que le dé de forma gradual. Por ejemplo, si su hijo suele tomar 4 onzas (unos 120 mililitros) de leche en cada toma, aumente lentamente la cantidad de solución de rehidratación oral a lo largo del día hasta alcanzar esa cantidad.
  • A veces, los bebés que tienen mucha sed tratan de beber mucha cantidad de líquido muy deprisa sin poderlo tolerar. No le dé a su bebé una cantidad de solución de rehidratación oral mayor de la cantidad de leche que suele tomar; si lo hiciera, llenaría demasiado un estómago ya irritado y lo más probable es que volviera a vomitar.
  • Una vez su bebé pase más de 8 horas sin vomitar, reinicie lentamente las tomas con leche de fórmula. Empiece con tomas frecuentes pero reducidas de media a una onza (entre 20 y 30 mililitros). Aumente la cantidad de leche de fórmula de forma progresiva hasta llegar a la cantidad que le da en sus tomas habituales. Si su bebé ya come sólidos, puede empezar a darle alimentos sólidos en pequeñas cantidades. Si su bebé no vomita durante 24 horas, puede volverlo a alimentar con normalidad.

Consejos para la rehidratación: Niños y adolescentes (a partir de 1 año)

  • Dele a su hijo líquidos transparentes o claros (evite la leche y los productos lácteos) en pequeñas cantidades cada 15 minutos. La cantidad que le dé cada vez puede ir de 2 cucharaditas de té (10 mililitros) a dos cucharadas (30 mililitros o 1 onza), dependiendo de la edad que tenga su hijo y de la cantidad que pueda sea capaz de retener sin vomitar. Hay muchas opciones de líquidos transparentes, como las siguientes:
    • sorbos de agua o hielo picado
    • soluciones de rehidratación oral saborizadas o soluciones de rehidratación oral sin sabor, con ½ cucharadita (unos 3 mililitros) de jugo de fruta (naranja, manzana, pera o uva)
    • helados o polos de solución de rehidratación oral
    • caldo
    • gelatina
  • Si su hijo vomita, vuelva a empezar con cantidades más reducidas de líquido (2 cucharaditas de té o unos 10 mililitros) y continúe como se indica más arriba. Asegúrese de evitar los refrescos y los jugos de frutas, ya que ambos podrían empeorar las cosas. Es posible que los niños pidan bebidas deportivas de venta comercial, pero tenga mucho cuidado con ellas: contienen mucho azúcar y podrían empeorar las cosas.
  • Cuando su hijo lleve unas 8 horas sin vomitar, vuelva a ofrecerle alimentos sólidos de forma progresiva. Pero no le obligue a comer ningún alimento. Su hijo le dirá cuándo tiene hambre. Es posible que su hijo prefiera empezar llevando una dieta blanda, a base de galletas saladas, tostadas, puré de papas, compota de manzana o sopas livianas.
  • Si su hijo no vomita durante 24 horas, retome lentamente su dieta habitual. No es necesario eliminar los productos lácteos a no ser que parezca que le empeoran los vómitos o la diarrea.

Los vómitos debidos a una gastroenteritis están causados por virus que se pueden contagiar a otras personas. Por lo tanto, no permita que su hijo vaya a la escuela o la guardería hasta que lleve sin vomitar un mínimo de 24 horas. Y recuerde que lavarse las manos bien y con frecuencia es la mejor manera de proteger a su familia de muchas infecciones.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Si su hijo se niega a tomar líquidos o si los vómitos prosiguen después de haber aplicado los consejos de rehidratación, llame al médico. También debe llamarlo si su hijo presenta alguno de los siguientes síntomas de deshidratación.

En bebés:

  • ausencia o escasez de lágrimas al llorar
  • labios secos
  • menos de cuatro pañales mojados al día si se trata de un bebé (más de 4 a 6 horas sin mojar un pañal en los bebés menores de 6 meses de edad)
  • comportamiento irritable
  • la fontanela de la cabeza parece más plana de lo habitual o está un poco hundida
  • aspecto débil o flacidez corporal
  • no despertarse para comer

En niños y adolescentes:

  • no orinar durante 6 a 8 horas
  • boca seca y pegajosa, labios agrietados
  • piel seca o arrugada (sobre todo en el abdomen y la parte superior de brazos y piernas)
  • inactividad o reducción del nivel de alerta
  • desorientación o somnolencia excesivas
  • respiración rápida y profunda
  • pulso acelerado o débil
  • ojos hundidos

Póngase en contacto con el médico si nota alguno de los siguientes signos, que también podrían ser indicadores de una enfermedad más grave que la gastroenteritis:

  • su bebé tiene menos de 2 meses y tiene vómitos (no solo regurgitaciones)
  • vómitos en proyectil o muy fuertes en un bebé, sobre todo si aún no ha cumplido los 3 meses de edad
  • vómitos en un bebé después de llevar cerca de 24 horas tomando una solución de rehidratación oral
  • los vómitos se reinician en cuanto usted vuelve a retomar la dieta habitual del niño
  • los vómitos comienzan después de una lesión en la cabeza
  • vómitos acompañados de fiebre (temperatura rectal de 100,4 °F/38 °C en bebés menores de 6 meses, o superior a 101-102 °F/38,3-38,9 °C en niños mayores)
  • vomitar un líquido verde intenso o verde amarillento, sangre o una sustancia de tonalidad marrón similar a los posos del café (lo que puede ser un signo de sangre mezclada con los ácidos del estómago)
  • el abdomen de su hijo está duro, hinchado y le duele entre los episodios de vómitos
  • dolor de estómago muy fuerte
  • inflamación, enrojecimiento o dolor en el escroto
  • dolor al orinar, sangre en la orina o dolor de espalda
  • dolor de cabeza o rigidez de cuello

Revisado por: Joanne Murren-Boezem, MD

Fecha de revisión: mayo de 2019

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